Adaptar al cine (o cualquier otro medio) la vida de una personalidad de la magnitud artística y cultural de Leonard Bernstein (1918-1990) conlleva una enorme responsabilidad. El responsable debe tomarse la molestia de indagar en el legado del homenajeado y, por supuesto, estar intelectualmente a la altura del desafío que supone adentrarse en la mente y el alma de un genio de tal calibre.
Soy plenamente consciente, por cierto, de que "genio" es una palabra que usamos muy a menudo y, muchas veces, demasiado a la ligera. Hasta tal punto es así, que podría parecer que ha llegado incluso a perder un poco su sentido primordial, es decir, "la capacidad mental extraordinaria para crear o inventar cosas nuevas y admirables" (RAE dixit).
Leonard Bernstein fue un
Genio. De los de verdad. Su aportación a las artes y la cultura del siglo XX, es
algo invaluable. Desgraciadamente, si te acercas a la película "Maestro"
(Bradley Cooper, 2023) con la ingenua predisposición a descubrir quién
fue Bernstein y por qué está considerado como una de las más grandes
batutas del siglo XX... ¡ay! lo más probable es que tu percepción de la figura
de Lenny no se haya enriquecido o expandido lo más mínimo después
de verla.









