Desde que se hiciera público que el actor "Jet" Li volvía a rodar en Hong Kong una película sobre wushu coreografiada por Yuen Woo-ping, los aficionados aguardaron con expectación cualquier tipo de rumor o información concerniente a dicho proyecto. Qué duda cabe, el hecho de ser un biopic sobre el famoso maestro Huo Yuanjia contribuiría sobremanera a suscitar un interés aún mayor.
Mi primer contacto con el cine de artes marciales se remonta a mi más tierna infancia, cuando devoraba con fruición aquellos entrañables clásicos protagonizados por el sin par Bruce Lee y, más tarde, los "Tres Dragones" (Sammo Hung, Yuen Biao y Jackie Chan).
Aunque en Occidente se dio a conocer gracias a su trabajo en "The Matrix" (1999), en realidad este Maestro lleva más de tres décadas prestando su talento al cine de acción "made in Hong Kong". De hecho, dos de sus primeros trabajos contribuyeron a hacer de un por aquel entonces no muy conocido actor de kung fu toda una leyenda en la historia del cine de Hong Kong.
Según muchas fuentes, la primera película de artes marciales de la que se tiene constancia es "Huo shao hong lian Si", conocida en el mercado anglosajón como "The Burning of the Red Lotus Monastery", y la cual data del año 1928. Resulta significativo, en este sentido, que un género de más de ochenta años de antigüedad siga estando más vivo que nunca, no sólo en Asia (lo cual es lógico y natural), sino también aquí en Occidente. ¿Qué tiene el kung fu? ¿Qué hace que siga fascinándonos y que, en pleno siglo XXI, aún consiga atraer público y propiciar nuevas incursiones en el género por parte de industrias cinematográficas no asiáticas como la norteamericana?
En el 2008, sin ir más lejos, se estrenó una honesta declaración de amor a este cine, la co-producción EE.UU./China "El reino prohibido" (no nos olvidamos de de la entrañable "Kung Fu Panda", por supuesto), mientras que este año le ha tocado el turno al remake del clásico de John G. Avildsen, "The Karate Kid" (1984), la cual, más bien, debería haberse titulado "The Kung Fu Kid". Ambas películas tienen algo importante en común, la participación del legendario Jackie Chan, el cual, a sus 56 años, sigue tan activo e incombustible como siempre.
Sirva el presente estudio como un homenaje a una de las estrellas de mayor repercusión en este género, aunque,
paradójicamente, su iconoclasta estilo se alejara de la norma establecida en este tipo de cine (desde un punto de vista más purista, tan sólo
una pequeña parte de su filmografía podría ser considerada como "cine
de kung fu") para apostar por una innovadora y refrescante combinación de artes marciales, comedia en clave de slapstick y delirantes stutns.como sólo se veían en Hong Kong.
Nacido en agosto de 1948, Jean Michel Jarre es el hijo de Maurice Jarre, el prestigioso compositor de bandas sonoras tan célebres como "Lawrence de Arabia" (1962), "Doctor Zhivago" (1965), "La Hija de Ryan" (1970) y "Ghost" (1990).
"Alexander" marca el regreso del genio de los sintetizadores a la música de cine, y lo hace por la puerta grande, gracias a la última superproducción de corte histórico de Hollywood, en esta ocasión una suerte de biopic algo irregular sobre la figura de Alejandro Magno.
Dir. Abel Ferrara
Int. Lili Taylor, Christopher Walken, Annabella Sciorra
82 min. EE.UU.
Esta joya en blanco y negro pertenece a ese subgénero del vampirismo denominado “intelectual” e “implícito”. Es decir, no hay alusiones al término "vampiro" en toda la película, no se ven colmillos afilados (aunque se intuyan en unas pocas escenas), ni estacas, ni ajos. En vez de ello, el filme ahonda en el interior del personaje principal, describiendo con una minuciosidad pavorosa a la par que realista la gradual depravación de la protagonista principal, que culminará en su conversión en no-muerta. Es sin duda una película pesimista acerca de la condición humana, y el hecho de que esté filmada en blanco y negro refuerza su carácter lóbrego.
Dir. Augusto Caminito
Int. Klaus Kinski, Christopher Plummer, Donald Pleasence
97 min. Italia
Siete años después del interesante remake, llevado a cabo por Werner Herzog, del clásico de Murnau, se rodó en Italia este curioso film secuela que cuenta de nuevo con el excéntrico Klaus Kinski en el papel de Nosferatu. Muy distintas son ambas películas, y si bien la obra de Herzog está generalmente muy bien considerada por la crítica, a esta modesta cinta le ha ocurrido justamente lo contrario, siendo comúnmente ignorada e incluso denostada por buena parte de ella.
Dir. Robert Rodriguez
Int. George Clooney, Quentin Tarantino, Salma Hayek
108 min. EE.UU.
Dos hermanos delincuentes, interpretados por George Clooney y Quentin Tarantino, huyen de la policía en dirección a México, donde esperan poder retirarse y disfrutar de lo cosechado en sus crímenes. En su huida toman como rehenes a un predicador en crisis tras la muerte de su mujer en un trágico accidente (Harvey Keitel) y sus dos hijos, para poder cubrirse las espaldas en caso de cualquier contratiempo.
Dir. Alan Gibson
Int. Christopher Lee, Peter Cushing, Caroline Munro
96 min. Reino Unido
En la década de los 70 se intentó modernizar, con desigual fortuna, al personaje de Drácula y al vampiro en general, lo cual implicaba actualizar la época en la que se desarrollaban las historias narradas. Recordemos que las películas sobre Drácula realizadas por la Hammer hasta la fecha tenían lugar en una época afín a la Inglaterra Victoriana que retrataba Bram Stoker en su obra, por lo que no sorprende realmente ese deseo por ofrecer algo nuevo, por situar a su personajes más emblemáticos en un contexto moderno que el público pudiera identificar y situar.